El sábado a la mañana estaba en un acto del colegio de los chicos. me busco y se me acerco un padre y me dijo: "Eras vos el que estabas en el banco de Echagüe anoche en la cancha de Ferro?", "Si", le respondi dejandolo que continúe porque lo vi llegar lleno de palabras por decir. Continuo con "La verdad un partidazo...yo senti que ganaban ustedes...si bien Ferro tiene un equipazo ustedes plantearon muy bien el partido, tienen mucho corazón, la verdad me saco el sombrero por como jugaron. Los felicito". Me quede mudo lleno de orgullo. Me fui de ese reconocimiento con el alma hinchada. Sentí que esas sensaciones no las genera mi trabajo y me quede pensando si quiero usar la mayoria de mi tiempo en esa heladera. Me quede pensando que aburrido, poco emocionante, y poco estimulante son la mayoría de los contextos organizacionales y lo más triste es que pocas personas lo ven como un problema y los quieren cambiar.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...

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