Cuando tenemos un inconveniente este se estaciona en nuestros pensamientos. Le damos vuelta y vuelta solo aumentando su molestia. Creemos que solucionándolo volveremos a estar feliz. La verdad que cuando lo solucionamos enseguida aparece otro inconveniente del cual ocuparnos. La estrategia más sana es poner la atención en otro lado. Distraernos del inconveniente y esperar el momento en el cuál nos podemos ocupar del mismo.
En la búsqueda del resultado perfecto, las investigaciones indican que los perfeccionistas cometen tres grandes errores.11 Primero: se obsesionan con detalles que no importan. Están tan ocupados buscando la solución a unos obstáculos tan minúsculos que carecen de la disciplina para encontrar los problemas importantes que deberían resolver. No pueden ver el bosque por culpa de los árboles. Segundo: evitan las situaciones desconocidas y las tareas difíciles que puedan conducir a un fracaso. Por este motivo, se dedican a perfeccionar un conjunto limitado de habilidades que ya poseen en lugar de trabajar para desarrollar otras nuevas. Tercero: se castigan a sí mismos por cometer errores, lo que dificulta que puedan aprender de ellos. Son incapaces de comprender que el propósito de revisar tus errores no es avergonzar a tu yo del pasado. Es educar a tu yo del futuro. Adam Grant