Separa los procesos de creación y mejora. No puedes escribir y editar, ni esculpir y pulir, ni crear y analizar al mismo tiempo. Si lo haces, el editor frena al creador.
Cuando un resultado llega automáticamente empieza el proceso nuevamente. La mayoría del tiempo somos en el proceso y es por ello que debemos poner el énfasis en como recorremos el camino. Tener un propósito que nos movilice, buenos habitos que hagan que mantengamos el ritmo. Cuando llega el resultado, hay un incremento súbito en una dirección o la otra pero al poco tiempo estamos nuevamente en el proceso. Somos allí.