Me gustaría dividir la confianza en tres ingredientes: cuidados, credibilidad y familiaridad. Si una fuente no se preocupa por tu bienestar, no se ha ganado el derecho de que te importen sus reacciones. Si no está cualificada para juzgar la tarea o no es lo bastante cercana para conocer bien tu potencial, puedes descartar sus opiniones. Pero si te ha demostrado que le importas, y que conoce bien tus habilidades y la especialidad, te está ofreciendo información para que mejores.
Confundimos la cortesía con la generosidad. Ser cortés significa callarse las críticas para que alguien se sienta mejor hoy. Ser generoso consiste en responder con sinceridad para poder mejorar el día de mañana. Se puede ser directo con el contenido al mismo tiempo que se cuidan las formas. «No quiero importunarte, pero me he dado cuenta de que todo sería mucho más incómodo si nadie te dijera que tienes un trozo de brócoli brotando de la encía.» Adam Grant