Así es la vida. Construimos estructuras para vivir. Construimos familias, Estados y países. Sintetizamos los principios sobre los que reposan esas estructuras y formulamos sistemas de creencias. En un principio ocupamos esas estructuras y creencias, pero el triunfo hace que nos confiemos y dejemos de prestar atención. Dejamos de valorar lo que tenemos y nos volvemos laxos. Dejamos de advertir que las cosas van cambiando, que la corrupción se está instalando. Y entonces todo se viene abajo. ¿Es culpa de la realidad... o de Dios? ¿O bien las cosas se vienen abajo porque no les hemos prestado la atención suficiente?
Admiro a Bielsa incluso ahora que a nivel de resultados suma una nueva decepción. En el momento de mayor dolor asume su responsabilidad y da la cara. Seguramente tenga cosas a revisar pero nada para reprochar de como asume el dolor.