"Puede que sea cierto que los primeros que desaparecen cuando la institución en la que trabajas titubea y se hunde son los alborotadores y los que arman jaleo. Pero los siguientes que serán sacrificados son los que están en silencio. Alguien que se esconde no es esencial. Ser esencial requiere una contribución original. Esconderse, además, no salva a esas personas ni de la enfermedad, ni de la locura, ni de la muerte, ni de los impuestos. Y esconderse de los demás también significa suprimir y esconder todo lo que nosotros mismos podríamos llegar a ser. Y ahí está el problema." Jordan Peterson
Así es la vida. Construimos estructuras para vivir. Construimos familias, Estados y países. Sintetizamos los principios sobre los que reposan esas estructuras y formulamos sistemas de creencias. En un principio ocupamos esas estructuras y creencias, pero el triunfo hace que nos confiemos y dejemos de prestar atención. Dejamos de valorar lo que tenemos y nos volvemos laxos. Dejamos de advertir que las cosas van cambiando, que la corrupción se está instalando. Y entonces todo se viene abajo. ¿Es culpa de la realidad... o de Dios? ¿O bien las cosas se vienen abajo porque no les hemos prestado la atención suficiente?