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martes, 13 de mayo de 2025

No te suelto

 «¿Ya está, ya pasó?», preguntó mi madre. «Sí, mi amor, ya está, ya pasó», dijo mi padre, y sonrió y le dio un beso en la frente. Mi madre, todavía atontada por la anestesia de una operación que no había servido para nada, no sonrió pero dijo, con alivio, «Gracias a Dios». Yo estaba allí. Yo vi esa bestialidad. Yo sabía que a Dios no había que agradecerle nada porque la enfermedad iba a enterrar a mi madre a puñetazos en un cuarto de hospital del que no volvería a salir nunca, y me pregunté entonces, y me pregunto ahora, qué clase de hombre hay que ser para ser el hombre que fue mi padre aquella tarde: un hombre que, mirando la soledad de miedo que empezaba a abrirse bajo sus pies, parado al borde de la última ceja del abismo, se tragaba su horror y decía: «Aquí estoy: yo no te suelto». ¿A qué dioses se habrá encomendado para no aullar, para no moler a golpes el cuarto, el hospital, el mundo, mientras el cuerpo de mi madre marchaba seguro hacia la muerte? Supe que Amparo Fernández, la mujer del Cigala, el cantante flamenco, murió de cáncer una madrugada de agosto pasado en República Dominicana y que la noche siguiente él, el Cigala, subió a un escenario de la ciudad de Los Ángeles para hacer una presentación que tenía programada y, con los ojos revueltos de dolor y sangre, con traje de luto planchado por su propio hijo, enredado en los primeros crespones de la muerte, cantó. Cantó como quien dice «Aquí estoy: yo no te suelto». ¿Qué hay que ser para ser un hombre así? Porque yo quiero ser ese hombre. Yo quiero, todo para mí, ese coraje. Leila Guerrero

domingo, 18 de mayo de 2014

Ser menos cagon

La época que nos toca vivir profesionalmente signada por profundos cambios requiere que los mas jóvenes -y con menos poder- tengan mucho mas coraje para movilizar a los mas viejos -y con mas poder- que no ven por sus enamoramientos con éxitos pasados el mundo que estamos viviendo. Los jóvenes tienen que hacer -franciscamente- mas lío y no quedarse en la queja. Todos vemos que hay que cambiar las cosas pero debemos saber que los viejos no lo harán porque salieron campeones haciendo lo que ya no va. Son los jóvenes los que tienen que ser menos cagones. Moverse con tacto para que el cambio se introduzca -y no ser ellos los "cambiados"- pero fundamentalmente bancarse no quedar siempre bien con los viejos.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Huevos

Pensé en otro titulo más cuidado pero ninguno llenaba tanto el contenido del post. Una persona con huevos sigue cuando esta cansado e incluso muy cansado, su cabeza le miente al resto del cuerpo y se impone, imagina el triunfo aunque este contra las cuerdas, siempre piensa en mejorar, se banca perder y piensa en lo que tiene que hacer para ganar mañana, no le da mucha importancia a los errores porque sabe que la única forma de no equivocarse es hacer poco o nada, nunca pierde la paciencia, nunca deja de levantarse, conoce la noche porque se queda trabajando cuando todos se van a dormir y también conoce el amanecer porque se levanta cuando todos siguen durmiendo, no duda en tirarse de cabeza frente a una pelota dividida, no reacciona cuando le pegan, tampoco pega sino que se pone fuerte. Cuando miras a una persona con huevos te queda la sensación de que la vas a tener que matar para que no te gane. Tirado en el piso sigue pensando en como ganarte...