Sacando a unos pocos previsibles (familiares y amigos), tenemos que vivir pensando que al otro le importa un corno tu vida y es bastante maleducado. La gente ante la mínima frustración o conflicto de intereses con los tuyos sacara todo su salvajismo y falta de consideración. Los buenos son buenos en tiempos de calma y unos reverendos garcas en momentos de crisis. Pensalos así. Cuando aparezcan ya estarás con los guantes puestos y listo para dar pelea.
Psicólogo Deportivo. No hay forma de competir contra alguien que se divierte haciendo lo que hace.