En la esquina de mi casa hay una panaderia cuyo dueño es un gallego que se sienta al lado de la caja y lee el diario entre transacción y transacción. El gallego es muy educado, serio, correcto. Saluda y dice muchas gracias despues de cada operación que registra. Suelo ir a comprar cerca de las 13 hs que es el horario en el cuál entran a trabajar algunas empleadas. No deja de asombrarme el saludo que mantienen entre el gallego y sus empleadas con las que comparte cerca de 10 hs al día. Es de una frialdad, una distancia. Es casi robotica la relación, desprovista de todo afecto. Creo que esa relación funciona cuando la persona es un recurso pero cuando el output depende del alma, del entusiamo, la creatividad, debemos esperar a los empleados con el desayuno servido y agradecer a dios que vuelvan.
Psicólogo Deportivo. No hay forma de competir contra alguien que se divierte haciendo lo que hace.