En la esquina de mi casa hay una panaderia cuyo dueño es un gallego que se sienta al lado de la caja y lee el diario entre transacción y transacción. El gallego es muy educado, serio, correcto. Saluda y dice muchas gracias despues de cada operación que registra. Suelo ir a comprar cerca de las 13 hs que es el horario en el cuál entran a trabajar algunas empleadas. No deja de asombrarme el saludo que mantienen entre el gallego y sus empleadas con las que comparte cerca de 10 hs al día. Es de una frialdad, una distancia. Es casi robotica la relación, desprovista de todo afecto. Creo que esa relación funciona cuando la persona es un recurso pero cuando el output depende del alma, del entusiamo, la creatividad, debemos esperar a los empleados con el desayuno servido y agradecer a dios que vuelvan.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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