Estos días vi a un chico pequeño pero profundamente enamorado del juego. Aparte de sus entrenamientos tiene sus rutinas para saltar más, tiros y dribbling. Las cumple a la noche después de cenar o se levanta para hacerlas antes de ir al cole. Tiene fuego y una mirada de "no te pongas en el medio". Por suerte es muy inteligente y hablamos del error, del descanso, de las 10.000 horas, de objetivos semanales y no diarios para tener flexibilidad. No se trata de apagar el fuego, se trata de que arda mucho tiempo.
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