Generar altas expectativas sobre los niños les genera el miedo de no poder satisfacer estas expectativas de los demas, miedo a fallar, no permitirse equivocarse, se arriesgan menos. Esos chicos no se ponen a prueba, no toman riesgos, porque temen fallar, defraudar. La mirada que ponemos sobre la otra persona termina condicionando su comportamiento.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
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