En un experimento se pidió a más de mil individuos que describiesen su actual estado de salud. Luego les preguntaron con qué frecuencia e intensidad pensaban en sus problemas médicos. Por último, les preguntaron que dijeran a cuántos años de vida estarían dispuestos a renunciar a cambio de aliviarlos. Se observo que la disposición de los participantes a renunciar a años de vida se explicaba mejor mediante la frecuencia y la intensidad de sus pensamientos sobre la salud que mediante la descripción del problema médico real. Este estudio pone otra vez de relieve que nos afectan más las cosas a las que prestamos atención que las circunstancias objetivas de la vida.
Psicólogo Deportivo. No hay forma de competir contra alguien que se divierte haciendo lo que hace.