sábado, 21 de septiembre de 2024

Conciencia de muerte

Si la vida fuera un partido de fútbol sin pitada final, ningún valor tendrían los goles pues se anotarían infinitos que no merecerían festejo ni emoción alguna. Los desempeños serían anodinos y sin relieve. El saber del tope de los noventa minutos da valor a cada penal bien cobrado, a cada gol errado, a cada faul violento.

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