Sábado, 23 hs. Semáforo en rojo. A trapito todos le decían "No!" casi desesperados cuando él se acercaba. Yo le dije casi empujándolo a que lo haga "dale!, limpialo" y él le dio a una cagada de paloma pegada en el medio del parabrisa con entusiasmo y también se preocupo que los bordes del parabrisa quedaran bien...Cuando termino y la luz verde del semáforo ya daba fin de nuestro encuentro, le dije "grande maestro, que huevos le pusiste a ese vidrio!" mientras le daba algunas monedas y él sonrió, se puso alegre, no tanto por las monedas sino porque alguien reconocía que él estaba ahí limpiando vidrios un sábado a la noche en lugar de estar robando por alguna esquina.
Julieta y Agustín escuchaban atentos y les dije que esa persona tenia que ser ayudada, que la estaba luchando y que ellos tenían que ser generosos con los que no se daban por vencidos.
Les conté que Eva estaba en un grupo que les hacia casas a las personas que no tenían casa y Julieta ya se ofreció a pintar y Agustin a juntar maderas.
Tenemos que hacer una sociedad que recupere a la gente, que sea más inclusiva, todos tenemos que ayudar, cuando bajamos el vidrio y convencidos le decimos a trapito "Vamos, maestro!", trapito tiene más ganas de salir adelante.
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