Las empresas no saben mucho acerca de las personas. No se esfuerzan en emocionar, en tocar las fibras de la gente. Y la gente las mira de lejos y va a donde encuentra fuego para su alma. Deberían aprender que si quieren lograr cosas necesitan aprender a tratar distinto a las personas. No se trata de repartir más plata. Se trata de repartir más sueños.
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