Hay personas que nos enseñan la vida sin darse cuenta. Yo nunca me pude olvidar de la enseñanza del tigre Aguilar yendo a tirar al aro. El tigre tenia la llave del gimnasio para ir a tirar hasta cuando el mundo estaba en otro lado. Temprano a la mañana, los fines de semana, los feriados, después de un largo entrenamiento. El tigre nunca fue talentoso pero nadie entrenó más duro que él. Sus ganas de mejorar, su convicción de estar en ese lugar, su decisión, lo pusieron en un lugar que solo por su talento no podría aspirar. Y la vida es así. Uno ocupa los lugares que quiere ocupar y no los que el talento habilitan. Solo que vas a tener que trabajar un poco más. Como el tigre Aguilar.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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