Los jugadores que cierran un cuarto o un partido con un triple merecen mis respetos. Uno los ve con esos ojos asesinos sobre su defensor, mirandoles los pies para ver en que momento los engañan, mirando el reloj con la precisión de un ajedrecista, miles de ilusiones sobre sus espaldas y ellos amagan ir para allá, se frenan, preparan su tiro con la velocidad de un rayo, y sacan ese tiro que congela el tiempo hasta que embolsa la red del aro y hace levantar a la mitad del estadio y putear en silencio a la otra mitad. Los jugadores que cierran los juegos merecen mis respetos.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
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