El habia empezado a retroceder en los puestos a medida que pasaban los años. De muy joven fue un goleador con la sangre muy fría para definir, luego se apegó al despliegue del medio campo y cortar el ataque rival, y ya en sus treinta fue un sólido defensor, rápido y ambicioso por el lateral. Llegados los cuarenta y ya sin espacio para retroceder se ubicó en el arco. Pero no era un arquero que espera a los atacantes, era un arquero que los atacaba, quizás producto de su melancolía por el paso del tiempo y lo perdido. La cuestión era que el partido estaba empatado y quedaban pocos minutos. El mejor atacante rival, habilidoso, rapido y por encima de todo joven, apilaba rivales por la franja derecha. El lo vio venir y salió a encararlo. Al atacante le quedaba en el bolsillo una gambeta más y se la tiro cuando lo vio que se le venía. Se abrió hacia la derecha a medida que el arquero que se iba quedando atrás y cuando ya vio que las piernas del arquero estaban a la misma altura que él la tocó suave hacia el arco. Nuestro arquero conjugo piernas hacia adelante y brazos hacia atrás y la pelota se durmió en su palma evitando el gol que iba con un 99,9 por ciento de probabilidad. Todos felicitaban a nuestro viejo arquero. El soñaba con poder volver a ser delantero.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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