Psicólogo Deportivo. No hay forma de competir contra alguien que se divierte haciendo lo que hace.
viernes, 27 de noviembre de 2015
Motor
Uno siente que se queda con las manos vacías. Fuiste ganando casi todo el partido, las cosas iban saliendo como las planeaste y sobre el final una serie de errores tuyos y aciertos del rival hacen que el partido se te vaya y pierdas por un punto. La sensación no es tristeza sino de bronca por no llevarte algo que tuviste muy cerca. Es esa sensación de bronca lo que nos moviliza en el próximo entrenamiento, es esa certeza de que en un par de jugadas se resuelve todo lo que te hace perfeccionista al extremo, lo que te obliga a cuidar hasta el último detalle. Yo creo en las derrotas como motor. Como resorte. Odio perder y es en estas sensaciones tan horribles donde la cabeza se pone dura y te decís mil veces "la próxima vez no se me escapa". En este dolor nace.
