Los deportistas se enfrentan al dolor de aquello para lo cuál tanto esfuerzo pusieron no se termina concretando. Es un dolor profundo, te desgarra el alma, te hace llorar. Lleva tu fortaleza mental a un punto extremo. Son pruebas muy duras de tu caracter. Quizás lo único que podemos hacer es acompañar, estar ahí. Hacer que no se sientan solos siendo testigos de su dolor. Convencerlos de seguir luchando.
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