A un nivel superficial, parece que podría haber dos tipos de no acción,
uno que implica no hacer ningún trabajo externo y otro que implica lo que
podríamos llamar actividad sin esfuerzo. A la larga, acabaremos viendo que
son lo mismo. Es la experiencia interna lo que cuenta aquí.
La no acción puede surgir tanto en la acción como en la quietud. La quietud interna del que actúa se fusiona con la actividad externa hasta tal punto que la acción se realiza por sí sola. Actividad sin esfuerzo. No se fuerza nada. No hay ejercicio de la voluntad, no hay ningún yo, mi o mío de miras estrechas que exija un resultado, y sin embargo, nada queda sin hacer.
La no acción puede surgir tanto en la acción como en la quietud. La quietud interna del que actúa se fusiona con la actividad externa hasta tal punto que la acción se realiza por sí sola. Actividad sin esfuerzo. No se fuerza nada. No hay ejercicio de la voluntad, no hay ningún yo, mi o mío de miras estrechas que exija un resultado, y sin embargo, nada queda sin hacer.
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