De-fusión: Reconocer pensamientos, imágenes y recuerdos como lo que son, tan sólo palabras y visiones
mentales, y dejar que vengan y vayan como gusten, sin combatirlos, huir de ellos o prestarles más atención
de la que merecen.
Expansión: Hacerles sitio a las emociones, sensaciones e impulsos y permitirles que vengan y vayan a su aire, sin combatirlos, huir de ellos o prestarles una atención indebida.
Expansión: Hacerles sitio a las emociones, sensaciones e impulsos y permitirles que vengan y vayan a su aire, sin combatirlos, huir de ellos o prestarles una atención indebida.
Conexión: Ser plenamente consciente de tu experiencia aquí y ahora con apertura, interés y receptividad,
concentrándote y comprometiéndote a fondo en lo que estás haciendo, sea lo que sea.
El yo observante: Reconocer que tú no eres tus pensamientos, emociones, recuerdos, impulsos, sensaciones, imágenes, papeles que desempeñas o cuerpo físico. Todos ellos son aspectos periféricos constantemente cambiantes de ti, pero no son la esencia de quien eres. Dedica tiempo a conectar regularmente con la parte de ti que es invariable, está siempre presente y que nada puede dañar: el yo observante.
El yo observante: Reconocer que tú no eres tus pensamientos, emociones, recuerdos, impulsos, sensaciones, imágenes, papeles que desempeñas o cuerpo físico. Todos ellos son aspectos periféricos constantemente cambiantes de ti, pero no son la esencia de quien eres. Dedica tiempo a conectar regularmente con la parte de ti que es invariable, está siempre presente y que nada puede dañar: el yo observante.
Valores: Identificar qué es de verdad lo más importante para ti: qué tipo de persona quieres ser; qué es
significativo y tiene sentido para ti; qué es aquello por lo que quieres luchar en esta vida.
Acción comprometida: Emprender acciones efectivas de acuerdo con tus valores (una y otra vez, por
muchas veces que te salgas del camino).
Comentarios
Publicar un comentario