Creo que la felicidad se hace paso a paso y se consume sorbo a sorbo. El poder llegar a estar feliz es producto de un montón de decisiones pequeñas, de pasos que vas dando, de esfuerzos que vas haciendo.
Pero al mismo tiempo, la felicidad se consume de miles pequeñas formas: ayudar a alguien, escucharlo, ver una película, tomar una copa de vino en un balcón, ir a correr, etc. Creo que es sabio no esperar que la felicidad no nos llegue de la noche a la mañana ni esperar que solo las grandes cosas nos la brinden.
Construila y saboreala lentamente.
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