Hoy el partido seguramente se defina por una acción entre millones de acciones que se ejecuten. Los grandes equipos no se sacan cien metros, se sacan un centímetro. En esa acción nos quedemos con la gloria o sin nada. ¿Pero es sin nada realmente? No nos vamos a quedar con el ejemplo del trabajo, de la mesura, del equipo por sobre las personas? Por supuesto que quiero ganar pero me resisto a creer que por una acción entre millones nada de lo visto, sentido, no tenga ningún sentido. En la competencia lo importante es el resultado, pero en la vida es el proceso como la transitamos. Y mañana cuando toda esta dulce emoción termine seguirá la vida y de este mundial nos tenemos que llevar muchas cosas para ella y no solo la gloria.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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