domingo, 26 de abril de 2015

Obdulio

Obdulio Varela fue el capitán de la selección Uruguaya que gano el mundial de 1930 en el famoso "Maracanazo". Obdulio fué quien enfrio el partido cuando venia la avalancha brasilera y fue quien se puso el equipo al hombro para darlo vuelta y terminar ganando dos a uno. Pero lo más asombroso no fué eso. Lo más asombroso fue su respuesta cuando fue asediado por la multitud de periodistas al final del partido. No dijo "ganamos por la garra charrua, somos invencibles" golpeándose el pecho, dijo "fue casualidad", y cuando le vinieron a sacar fotos se puso de espalda, no disfrutaba de ese protagonismo. Paso la noche en la que salieron campeones, de bar en bar en Rio de Janeiro, mezclado con los brasileros que no paraban de llorar por el campeonato perdido. A la mañana siguiente tomo el vuelo a Montevideo disfrazado para que no lo reconozcan cuando en el aeropuerto estaba lleno de carteles luminosos glorificando su nombre. Con el dinero ganado por el mundial se compro un Ford del año 31 que le robaron a la semana. Estos hechos que relata Eduardo Galeano sobre Obdulio Varela me dejaron pensando que un campeón se reconoce como tal cuando -pudiendo elegir ser un dios- elige seguir siendo hombre común y silvestre.

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