Marcelo Bielsa reclama diferenciar la obsesión de la pasión. La obsesión tiene que ver con el enojo que produce la diferencia entre la realidad y tus expectativas sobre ella, y el esfuerzo que se hace para controlar, manipular, esa diferencia, para que la realidad se ajuste a la idea que nos hacemos de ella. La pasión, por otro lado, tiene que ver con la capacidad de entusiasmarse por algo, por los esfuerzos que uno hace para alcanzar esa realidad que hoy aparece lejana. La obsesión tiene que ver con el control de la diferencia entre expectativa y realidad, la pasión con el crecimiento personal para que expectativas y realidad se encuentren.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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