Llama la atención porque nosotros somos expertos en la acción, siempre necesitamos hacer algo, ir a algún lugar distinto al que estamos.
El no-esfuerzo tiene que ver con la cualidad atemporal del momento presente. Cuando moramos en el tiempo presente no hay ningún lugar al que ir, nada que hacer, nada que obtener.
Esta actitud implica captar que ya estas aquí, estar despierto, estar presente.
El modo en el que te relaciones con este momento determina la calidad y el caracter del momento siguiente. Puedes, si asumes tu presente, cambiar el futuro.
Si no estamos atentos en el presente, siempre aparecerá en el horizonte un lugar mejor para estar.
Este momento es el único que tienes. Todo lo demás es recuerdo (que también esta aquí) y anticipación (que también sucede aquí y ahora). Este momento ya es perfecto. Perfecto tal cuál es.
Que no debas esforzarte no implica que no haya cosas por hacer. El resto consiste que la acción brote de nuestro ser.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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