Los sentimientos dolorosos son pasajeros por naturaleza. Pierden fuerza
con el tiempo, siempre y cuando no los prolonguemos o los intensifiquemos
mediante la resistencia o la evitación. La única manera de liberarnos del dolor
debilitante, por tanto, consiste en aceptarlo tal como es. La única salida es
pasar por ello. Tenemos que enfrentarnos con valentía a nuestro sufrimiento y
consolarnos durante el proceso para que el tiempo pueda ejercer su magia
curativa.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
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