Un día, un hombre muy pequeñito consiguió meterme sin querer (no lo
hacía a propósito, era un buen hombre, pero todo en su mundo era muy
pequeñito) en una caja de cerillas. La cerró con la mejor de las intenciones
y se la metió en el bolsillo. Allí estuve unos cuantos meses. No sufría, pero
nunca había sido tan desgraciada. Él, acariciándome distraídamente la mano
y sonriendo con humildad, trataba de convencerme de que los dos éramos
bastante aburridos y de que la vida era así. Yo quería gritarle que el único
aburrido era él y tirarle algo a la cabeza, pero en vez de eso, como estoy tan
exquisitamente educada, solo sonreía y no decía nada. La separación fue
como una boda. Gracias a él descubrí que de amor no se puede morir pero
de aburrimiento sí. Milena Busquets
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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