Entre pensar, hablar y
escribir, primero prefiero pensar, luego escribir y finalmente hablar. Hablar
a menudo devalúa la idea (para ser gracioso o para entretener, seducir o por
mero aburrimiento uno alarga o empuja un pensamiento hasta hacerlo
descarrilar), dentro de todo cuando escribimos intentamos mantener las
formas. Milena Busquets
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