Estoy muy feliz que Agus haga travesuras, que se porte mal, que le guste que luchemos, que haga fiaca a la mañana, que le guste jugar a la compu, que hagamos tratos para que se bañe, que le guste cenar algunos días en la cama, que me pida que le compre regalos, que le guste que vayamos al cine juntos o que veamos "Los Padrinos Mágicos" tirados en el sillón, que me abrace y me diga "papucho te quiero".Creo que hay pocas cosas que den tanta felicidad como tener un hijo atorrante.
Un hijo atorrante disfruta de la vida, pone en juego sus deseos, lucha por lo que quiere. Celebro que haya salido tan hijo d´tigre!
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