Me debato entre la perfección y la felicidad como aquel que tiene que elegir entre una rubia y una morocha. Ambas cosas no se pueden. La perfección lleva a un sentimiento de estar en la cima del mundo, en la montaña más alta. el ganarle a todos, la perfección tiene mucho de belleza. La felicidad tiene que ver con no importarte nada demasiado, es esquivar, es dejar ir, en esperar la revancha, en el momento presente, en el gasto más que en el ahorro. Ambos caminos te pueden hacen feliz, como una rubia o una morocha (o una castaña, o las tres).
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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