domingo, 19 de octubre de 2014

Silenciar un estadio

Pocas sensaciones se deben parecer tanto al poder que silenciar un estadio con una jugada. Partido cerrado. Tensión máxima. Poco tiempo. Tu equipo hilvana una serie de ofensivas y buenas defensas que nos dan una ventaja al final que silencia el estadio. La ventaja se hace una hoyo del cuál tu rival ya no saldrá. Todo el estadio se queda en silencio cuando minutos antes se llenaba la boca de gritos. Esa jugada en donde le clavas un puñal a tu rival con sus hinchas como testigos que a partir de ese momentos se quedan mudos debe ser la sensación de más poder que se puede llegar a sentir. Despues de tu tiro besando la red ya nada se escucha. Ese silencio es hermoso.

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