Hoy fui a un curso de capacitación en donde todo el tiempo sonaba como música de fondo de que el problema a resolver era otro al cuál apuntaba el curso. Dedicamos poco tiempo a definir la pregunta y nos solemos lanzar con decisión a la respuesta. El hacer, el ponernos en movimiento, lanzarse a la solución, tiene mucha mejor prensa que el pensar, definir bien el problema. Importa el moverse mucho más que definir la dirección correcta. Y al final, después de todo el esfuerzo, nos damos cuenta de que nada cambio.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
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