Un plan de juego podría resumirse en las respuestas a dos preguntas: ¿qué quiero que ocurra en el juego? y ¿qué quiero evitar que ocurra?. Algo que creo que podría ayudar a entrenadores y sus asistentes a ser más exigentes consigo mismo en el diseño del plan de juego es determinar los parámetros con los cuales medir lo acertado (o erróneo) que ha sido el plan de juego diseñado. Por ejemplo, si un aspecto del plan de juego es que el equipo rival no tome rebotes ofensivos deberíamos saber cuál es su promedio de rebotes ofensivos por partido y proponernos bajar ese promedio en determinado porcentaje. Mi plan de juego ideal son dos o tres premisas de aspectos que quiero que ocurran y dos o tres que quiero evitar, cada uno de ellos medibles en forma precisa por eventos del juego y deberían ser aspectos recordables por todo el equipo y cuerpo técnico durante todo el partido.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
Comentarios
Publicar un comentario