Hay jugadores que son los dueños de la pelota. Se hace en la cancha lo que ellos quieren. Se juega al ritmo que ellos quieren, hace puntos el que ellos quieren. Son "el puto amo" con el cuál un día Pep Guardiola se despacho contra José Mourinho en eso que uno no termina de entender como un insulto o un elogio. Hay jugadores que dominan el juego -no desde las jugadas en si- sino en afirmar que esta sucediendo lo que ellos quieren que suceda. Son los que ponen la música y el resto baila lo que ellos quieren. Controlan lo que esta sucediendo. Deciden a que se juega. Hay jugadores importantes -no por esta o aquella jugada- sino por imponer las condiciones, por tener el juego en su cabeza y llevarlo a donde ellos quieren que vaya.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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