Los equipos de alto rendimiento tienen una característica que los diferencia: se orientan hacia sus fortalezas. Los miembros de esos equipos hacen la mayoría del tiempo aquellas cosas en las que son buenos. Esto tiene una implicancia muy alta para los conductores de estos equipos porque si estas todo el tiempo queriendo que tus jugadores hagan cosas para las que no son buenos serás el principal responsable de no alcanzar el alto rendimiento. Un entrenador debe conocer muy bien para que es bueno cada jugador para insistirle que haga eso y también en que no es bueno para evitar entrar en ese terreno. Tenemos que dirigir desde lo mejor de cada uno y no desde aquellas cosas en las que no se destacan. Un entrenador debería dedicar muy poco de su energía en demandar cosas que los jugadores no pueden hacer, en marcarles sus errores. Su buen entrenador pone a cada jugador en el rol en donde se destacan sus fortalezas. Un entrenador no te enseña a cocina si no te gusta sino que te protege para que no te quemes con el fuego o te cortes un dedo con el cuchillo.