No hay que confundir a un líder duro con un líder cruel. Los líderes duros tienen un alto nivel de exigencia pero al mismo tiempo suelen ser personas sensibles que pueden ponerse en el lugar del otro y los cuidan. Un líder cruel puede ser muy exigente pero carece del cuidado del otro, un líder cruel lastima al otro.
Los líderes duros no suelen ser arbitrarios. Aplican su dureza con todos por igual y eso los hace muy respetables por sus dirigidos. Una persona tolera la exigencia del otro cuando la percibe como el medio para hacernos mejores.