Esta semana mi hijo menor cumple 18 años y siento el sabor a cierre de etapa. Se me juntan las etapas de colegio -primaria, secundaria-, el que son chicos, el que te hagan caso. Siento que eso se transforma definitivamente. Se ponen al mando de su vida y uno de acompañante. Semana de nostalgia por la etapa que se cierra y mucho entusiasmo por esa hoja que empiezan a escribir con su propia letra.
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