Los entrenadores vivimos obsesionados por que el juego de nuestro equipo sea lo que
nosotros sabemos, usando a los jugadores a modo de piezas al
servicio de nuestro estilo, de nuestro modelo. Es necesaria mucha
madurez para desprenderse del ego y así tomar distancia para poder
observar lo que los jugadores ya son y pueden llegar a ser entre sí. Juanma Lillo
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