Cada vez vemos más pobres en la calle y nos cruzamos de vereda, subimos los vidrios y decimos que no tenemos una monedita. Tenemos que dejarnos de joder. Tenemos que dejarnos de echarle la culpa a los políticos ya que al hambre no le interesa eso. Hagamos algo desde donde podamos. Si todos hacemos un poquito esto tiene que cambiar. No podemos aceptar esto. Veamos a los pobres como alguien triste, como alguien que no tuvo la suerte de nacer en donde nacimos nosotros. Ayudemoslo a que tenga una oportunidad, un futuro mejor. Demos el billete de dos pesos y no la moneda de diez centavos. Bajemos el vidrio y digamosle "hola". Aunque nos robe. La próxima vez te aseguro que no te va a robar si te reconoce. Donemos las cosas que nos sobran aunque haya que ir el sábado a la mañana. Sumemosnos a una ONG. Organicemos la colecta en el vagón del subte así ese nene descalzo deja de pedir a las ocho de la noche. Desde donde puedas y como sea pero no miremos para el costado más. Hagamos algo.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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