Yo trabajo con una persona que en una tarde te analiza lo que a otra persona de mi equipo le lleva dos semanas, también trabajo con una que de un despelote te arma un proceso ordenado y confiable que funciona mas allá de las personas, adicionalmente otra persona agarra un tema que no existe, se lo carga al hombro y lo hace una realidad, y la ultima persona es capaz de tener cien platitos dando vuelta y no se le cae ninguno. Ahora bien...todas ellas tienen solo un nivel aceptable en las tareas en las cuales la otra persona se destaca. A lo largo del tiempo me he dado cuenta que uno no tiene que tratar que las personas mejores sus lados menos desarrollados sino que tiene que apoyarse en sus talentos. Buscar el desarrollo de aquellos aspectos menos naturales para la persona crea una fricción en la relación y la motivación de la persona que es un costo muy alto en virtud de los beneficios que se obtienen. Hay que buscar siempre en las personas para que son buenas y no que les falta.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).
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