El mercado, dice Francis Fukuyama, ensalza como héroes a aquellos que ganan dinero o notoriedad a costa de quien tienen virtudes quizá mayores pero no monetizables. A mi siempre me preocupo este tema en las evaluaciones de desempeño de la gente. Muchas veces los premios se los llevan los buenos para el mercado y no los rebeldes, las hormiguitas, o los tenaces no brillantes. Hay que estar atento a no sucumbir a lógicas de mercado en escenarios como la valoración de la contribución de una persona a un grupo. En el deporte pasa mas o menos lo mismo, están los goleadores pero también están los que llevan el alma del equipo, los que marcan a la estrella rival o los que se fajan abajo del aro.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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