Hay momentos para no hacer nada. Para hacer cosas sin ninguna utilidad productiva. Son momentos en donde nuestra mente y alma se regenera, descansa, crece. Hay momentos para dejarse llevar por lo que salga, por lo que aparezca, no importa demasiado por donde empiezas porque lo que haces no es lo importante sino lo que te empieza a pasar a vos cuando no haces nada.
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