Estoy leyendo un libro de Gary Hamel en donde menciona la falta de propósito que la mayoría de nosotros encontramos en las organizaciones. El dice -y comparto- que a las organizaciones les falta amor. Les falta apuntar a los valores que nos hacen innovar, empujar, hacer sacrificios. Pero al mismo tiempo aquel que diga esto parecerá que se pone a leer la biblia en el cabaret.
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