Jueves. 17,30 hs. Estoy terminando una tarea y volver a casa. Con el símbolo de ocupado, me contacta una persona por Lync y me dice que tiene que armar algo urgente para hoy y si le puedo explicar como se hace. Le dije que no podía en ese momento pero que me ofrecía hacerlo mañana a la tarde. Me insistió que lo tenia que terminar para hoy y le dije que era imposible para mi ayudarla hoy. No había hablado nunca con la persona. No la conocía ni ella me conocía a mi. Hay gente que cree que la fiesta empieza cuando ellos llegan. Que se creen que tenes que dejar de hacer lo que estas haciendo para atenderlos a ellos. Que no golpean la puerta. No les calienta tus planes. Nunca piensan que querías hacer cuando salias de la oficina. A esa gente no hay que ayudarla. Hay que hacer que se golpeen contra la pared una y otra vez. Que se llenen de fracasos en sus intentos de ir por la vida sin pensar e el otro.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...
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