El buen rendimiento es una mezcla de preocupación y no preocupación. Preocuparse de estudiar al rival, salir concentrando, intenso pero al mismo tiempo no preocuparse por el resultado, salir a divertirse, olvidarse de pensar y empezar a sentir. Demasiada preocupación es nociva. Demasiada no preocupación también. Como la mayoría de las cosas en la vida, la clave esta en el equilibrio.
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