Hay un único elemento que esta presente en todos los equipos de alto rendimiento: el capital social. El capital social es la confianza, normas compartidas, reciprocidad, conocimiento del otro, que hay dentro de un grupo. Hay empresas que generan confortables cafeterías para que los empleados tomen café en compañía de otros colegas, hay jefes de doctores que dedican la primera media hora de una reunión semanal para celebrar los cumpleaños de los integrantes o de hablar de sus familias, hay restaurantes que hacen que los mozos y los cocineros coman antes de abrir al publico, hay cuerpos técnicos que se reuniones cada dos semanas a pasar tiempo juntos, El capital social es lo que imprime a un equipo velocidad en la resolución de problemas, capacidad de recuperación, seguridad para plantear diferencias, aceptar puntos de vista novedosos. La robustez de una pared no viene de sus ladrillos, sino de la mezcla que encontramos uniéndolos.
Los psicólogos Baltes y Staudinger plantean este modelo en donde selectividad consiste en elegir tus oportunidades y definir metas alcanzables, optimización va de buscar el mejor rendimiento posible en ellas y la compensación va de encontrar estrategias para compensar las limitaciones que tenemos. Llevémoslo a un ejemplo que explica Pacho O´Donnell en el libro "La nueva vejez": En una entrevista televisiva le preguntaron al famoso pianista polaco-estadounidense Arthur Rubinstein cómo hacía para vencer la edad y seguir siendo el concertista de piano número uno a los 90 años. Respondió: “En primer lugar, de todo el repertorio musical he elegido las piezas que más me gustan y con las que me siento más cómodo [selección]. En segundo lugar, practico todos los días las mismas horas, pero como ensayo menos piezas, dedico más tiempo a cada una [optimización]. Por último, cuando tengo que interpretar movimientos que requieren de más velocidad en mis dedos de la que puedo conseguir, h...

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