Un buen competidor logra tener en espacio en su cabeza para dos ideas mutuamente excluyentes: el ganar lo es todo y el ganar no significa absolutamente nada. El ganar lo es todo lo lleva a entrenarse con mucha disciplina, dedicación, cuidar cada detalle de su preparación, tener una ambición a prueba de triunfos y un deseo constante de progresar. Por otro lado el ganar no significa nada le permite jugar, disfrutar, desear tirar la última bola sabiendo que si no entra nada demasiado importante del mundo se modifica, nada demasiado esencial se echa a perder. Los grandes atletas andan por la vida con esa mezcla de interés-desinterés en su cabeza que les permite ganar seguido al no preocuparse demasiado si no lo hacen.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).