La pregunta que debe responder un deportista no es si ama al deporte sino si el deporte lo ama a él. ¿Acepta los resultados aunque sean injustos como un caballero?, ¿Sigue trabajando aunque no se den los mismos?, ¿Es respetuoso con el dolor de su rival?, ¿Se permite disfrutar del juego? Hagamos que el deporte nos ame, que nos quiera en su circulo.
Pep Marí propone el siguiente modelo en forma de piramide asociado al alto rendimiento. En la base el "Poder aprender" (ser humilde, tener los pies sobre la tierra, un entorno que ayude), luego "Querer aprender" (pagar todo el precio que implican las metas que te trazas), más arriba "Saber aprender" (tener claro el proceso de aprendizaje incluyendo el aprender de los errores) y por último "Demostrar lo aprendido" (poder rendir bajo la presión de la competencia).