En la negación desconocemos una parte de la realidad. Desviamos la atención, hacemos como si no estuviese. Sus efectos permanecen aunque nosotros no le demos presencia. Con la negación cerramos la puerta para no ver el incendio que sigue creciendo. La negación es un mecanismo de defensa de corto plazo con consecuencias mayores al problema que la origina.
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