Rumiar es quedarnos pensando en una situación que quisiéramos haber manejado mejor y eso desencadena emociones negativas en nosotros por la comparación en nuestra mente entre el yo ideal y el yo real.
Para detener este proceso los expertos recomiendan estas acciones:
1.Identificar en que situaciones se dispara este proceso
2.Establecer distancia emocional entre nosotros y la situación etiquetando las emociones y pensamientos que nos provoca. En lugar de pensar "soy muy malo", transformar eso en "me estoy sintiendo como si fuera muy malo".
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