Yo siempre quise tiempo. Nada más. Quise tiempo para ir lento, saboreando, para elegir, para mover el orden de las cosas de acuerdo a mis deseos.
Hoy puse el agua para el mate mientras me hacia una tostada. El balcón me esperaba con un hermoso sol de otoño. Sol que invitaba a cerrar los ojos y quedarse así, dándose ese baño de energía natural.
La mente en esos momentos trabaja, fluye, salta, une, va más rápido.
Tiempo, libertad, hacer cosas que uno desea, tener lo que hace falta y no mucho más que eso, afectos.
Tener una mañana soleada. Cada día.
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